El trabajo UX real no siempre es creativo ni glamoroso. En este artículo analizamos las expectativas vs la realidad del día a día profesional en UX y qué implica realmente diseñar experiencias digitales.
Sin embargo, una vez dentro, aparece una sensación incómoda:
“Esto no es exactamente lo que imaginaba.”
El trabajo UX real está lleno de negociaciones, ajustes, límites, tiempos cortos y decisiones que rara vez se ven en Instagram o en los portfolios.
Las expectativas con las que solemos empezar
Cuando empezamos en UX, solemos imaginar:
- procesos bien definidos
- research profundo en cada proyecto
- decisiones respetadas
- equipos alineados
- impacto visible en el producto
Esta expectativa se construye a partir de:
- cursos
- bootcamps
- casos de estudio
- discursos idealizados
El problema no es aprender así, sino creer que esa es la única forma válida de UX.
La realidad del trabajo UX cotidiano
En el día a día, el trabajo UX suele incluir:
- cambios de último momento
- feedback contradictorio
- decisiones condicionadas por negocio
- tiempos que no alcanzan
- prioridades que cambian
Y muchas veces:
- el research es limitado
- las decisiones no son ideales
- el proceso se adapta
Esto no significa que el diseño sea malo.
Significa que el contexto existe.
UX no es solo diseñar pantallas
Una gran parte del trabajo UX ocurre fuera de Figma.
Incluye:
- reuniones
- mails
- presentaciones
- negociación de alcance
- alineación de expectativas
Si solo valoramos la parte visual, ignoramos:
- el esfuerzo cognitivo
- el trabajo estratégico
- la comunicación constante
UX es resolver problemas, no solo diseñar interfaces.
La frustración como parte del proceso
La frustración aparece cuando:
- sentimos que no diseñamos “como deberíamos”
- nuestras decisiones se modifican
- el tiempo no alcanza
- el impacto no es inmediato
Esto es especialmente fuerte en perfiles junior.
La frustración no indica fracaso.
Indica choque entre ideal y realidad.
Feedback, cambios y negociación constante
Uno de los aprendizajes más duros es entender que:
- el diseño no es intocable
- el feedback no siempre es técnico
- muchas decisiones se negocian
El trabajo UX implica:
- escuchar
- argumentar
- ceder cuando corresponde
- sostener decisiones cuando es necesario
Diseñar también es negociar sentido.
El problema del UX “instagramizable”
Las redes muestran:
- pantallas limpias
- procesos ordenados
- resultados exitosos
Pero no muestran:
- discusiones
- cambios
- errores
- cansancio
Compararse con esa imagen parcial genera:
- síndrome del impostor
- frustración
- sensación de no estar a la altura
El UX real es más caótico, y eso no lo hace menos valioso.
Madurez profesional en UX
Con el tiempo, muchos diseñadores descubren que:
- no todo se puede cambiar
- no todo depende de uno
- no todo proyecto será ideal
La madurez profesional no es resignación.
Es entender el sistema en el que diseñamos.
Qué nadie te dice del trabajo UX
Algunas verdades poco glamorosas:
- vas a justificar decisiones muchas veces
- vas a repetir argumentos
- vas a trabajar con información incompleta
- vas a adaptarte constantemente
Pero también:
- vas a aprender a leer contextos
- vas a desarrollar criterio
- vas a mejorar tu capacidad de análisis
Por qué, aun así, UX vale la pena
A pesar de todo, el UX sigue siendo valioso porque:
- impacta en la vida cotidiana
- mejora productos reales
- conecta personas y tecnología
- permite diseñar con sentido
El glamour no define el valor de una disciplina.
La capacidad de generar impacto real, sí.
Redefinir éxito en UX
Quizás el éxito en UX no sea:
- tener el proyecto perfecto
- seguir el proceso ideal
- diseñar sin límites
Quizás el éxito sea:
- sostener una práctica honesta
- diseñar con criterio
- aprender del contexto
- no quemarse en el intento
El trabajo UX real no siempre es brillante ni perfecto.
Y está bien que así sea.
Desmitificar la profesión no la debilita:
la vuelve más humana, más accesible y más sostenible.
Porque diseñar experiencias también es vivirlas desde adentro.
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