UX no lineal: por qué el proceso real nunca es como el framework

El proceso UX real rara vez sigue los frameworks de forma lineal. En este artículo exploramos por qué adaptar, romper y reinterpretar metodologías también es buen diseño UX.

Si alguna vez sentiste que tu proceso UX “no encaja” con el framework que aprendiste, no estás sola.
La mayoría de los procesos reales no siguen un camino limpio, ordenado y predecible.

El doble diamante, Design Thinking, Lean UX o cualquier otro marco metodológico son herramientas valiosas.
El problema aparece cuando los tomamos como reglas rígidas en lugar de guías flexibles.

Este artículo propone una mirada más honesta del proceso UX: uno que avanza, retrocede, se adapta y cambia según el contexto.




El problema de idealizar los frameworks

Los frameworks UX cumplen una función pedagógica:

  • ayudan a entender etapas
  • ordenan conceptos
  • facilitan el aprendizaje

Pero en la práctica, esa idealización genera:

  • culpa por “saltear pasos”
  • sensación de estar haciendo UX mal
  • procesos forzados

Ningún framework contempla del todo:

  • urgencias del negocio
  • limitaciones del equipo
  • cambios de alcance
  • contextos socioculturales


El proceso UX real es iterativo (y desordenado)

En proyectos reales es común:

  • investigar después de diseñar
  • redefinir el problema en medio del desarrollo
  • volver a wireframes cuando el UI ya estaba avanzado
  • ajustar decisiones sobre la marcha

Esto no es un error.
Es la naturaleza de diseñar productos vivos.


Frameworks como mapas, no como reglas

Un mapa no te obliga a seguir un solo camino.
Te orienta, pero vos decidís por dónde avanzar.

Usar frameworks de forma sana implica:

  • entender su lógica
  • adaptarlos al contexto
  • combinarlos cuando sea necesario

El buen UX no replica procesos: los interpreta.


Cuándo está bien “romper” el proceso

Hay momentos en los que seguir el framework al pie de la letra no suma valor:

  • proyectos pequeños
  • productos ya existentes
  • equipos con mucha experiencia
  • plazos cortos

En estos casos, forzar etapas puede generar más fricción que soluciones.

Romper el proceso no es ignorarlo: es priorizar lo que aporta valor.


Volver atrás también es avanzar

En UX, volver atrás no significa fallar.
Significa aprender.

Ejemplos comunes:

  • testear y descubrir un problema de base
  • cambiar una decisión de arquitectura
  • ajustar flujos que parecían cerrados

El proceso no es una línea recta: es un espiral.


UX como sistema vivo

Los productos digitales no son estáticos:

  • cambian los usuarios
  • cambian los objetivos
  • cambian los contextos

Por eso, el proceso UX también debe ser:

  • flexible
  • adaptable
  • revisable

Diseñar UX es diseñar en movimiento.


UX no lineal en contextos LATAM

En Latinoamérica, la no linealidad es casi una constante:

  • equipos reducidos
  • múltiples roles
  • decisiones rápidas
  • productos en evolución permanente

Esto desarrolla diseñadores con:

  • pensamiento crítico
  • capacidad de adaptación
  • visión sistémica

Diseñar sin rigidez es una ventaja, no una debilidad.


Cómo comunicar un proceso no lineal

Uno de los mayores desafíos es explicar el proceso:

  • al cliente
  • al equipo
  • al stakeholder

Algunas claves:

  • explicar decisiones, no etapas
  • mostrar aprendizajes
  • justificar cambios

Un proceso bien comunicado genera confianza, incluso si no es “perfecto”.


El peligro de seguir procesos sin pensar

Seguir frameworks sin cuestionarlos puede llevar a:

  • research innecesario
  • entregables que nadie usa
  • procesos burocráticos
  • desgaste del equipo

UX no es cumplir etapas, es resolver problemas reales.



El proceso UX real es no lineal, imperfecto y cambiante.
Y eso está bien.

Los frameworks son herramientas, no recetas.
El verdadero valor del UX está en saber cuándo seguirlos y cuándo adaptarlos.

Diseñar bien no es seguir el camino marcado, sino tomar decisiones conscientes en cada paso.

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